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Las empresas operan en mercados dinámicos-competencia: consumidores, tecnología y las fuerzas del mercado, redefinen el entorno empresarial cada día. En este contexto, la función estratégica de marketing cobra especial relevancia, contribuyendo significativamente a la visión general y al mantenimiento de las ventajas competitivas. Mantener estas diferencias estratégicas frente a los competidores, significa adaptar y ajustar el acercamiento a las necesidades y expectativas de los clientes.
El éxito de estas decisiones depende de la calidad y de la eficacia de la planificación estratégica. No sólo la orientación y magnitud de su dimensión facilitan el logro de los objetivos propuestos. Desarrollar la arquitectura de cada ventaja competitiva y promover el mayor retorno de estas inversiones, son aspectos clave de la Dirección
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